Fueron 4 horas de viaje de ida y 4 de vuelta, más los viajes entre medias. Osea, una excursión a la japonesa. Hicimos 3 visitas, la primera a un tabehodai de fresas. Tabehodai y nomihodai son dos palabra muy importantes que hay que aprender nada más llegar a Japón y que significan algo así como come o bebe hasta reventar.
La segunda parada fue en el museo de los adornos del día del niño...o algo así. La verdad es que apenas le había prestado atención (iba a comer fresas a muerte más que nada), hasta que entré. Al final me gustó y me acorde mucho de Marta Sylver y sus manualidades.
La tercera visita fue a ver los cerezos en flor, que aunque los de Izu son de los más tempranos, no se dejaron ver mucho. Pero pudimos pasear por el mercado y ver el ambiente, además de probar mochi y helado de flor de cerezo.
Durante el viaje me sorprendió la cantidad de naranjas y cítricos que se vendían por todas partes, las carreteras en espiral para subir los puertos y, nuevamente, lo tranquilos que son los gatos en este país.


























































Uoooo que fotos mas bonitas *-*
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